Voyerismo

Las historias más cachondas, voyerismo caliente.

La enfermera del asilo

A continuación, les voy a detallar un acontecimiento real que acaeció en Huelva, ya hace algunos años. Yo por esos tiempos, tenía una amiga trabajando en el asilo, Amanda, y a veces iba a visitarla por las noches, pues ella estaba sola cuando le tocaba ese turno y se aburría.

Lo que les cuento seguidamente, sucedió una noche, fui a visitarla, normalmente estábamos en su despacho, y allí hablábamos o pasábamos el rato jugando a algo. Lo que me resultaba raro era que siempre mi amiga se iba una vez al baño, según manifestaba ella, y tardaba bastante en volver, no sé lo que ella hacía allí, pero no era normal. Una de las noches de las que le giré visita, decidí seguirla cuando ella se disponía a ir al baño como todos los días, comido por la curiosidad, me acerqué al baño, pero allí no estaba, además no había ningún síntoma en el aseo de haber pasado por allí, me paré un momento a pensar, y decidí empezar a curiosear por el asilo, para ver si la veía, empecé por los alrededores del aseo, pero no la encontré, empecé a ver algunos dormitorios, hasta que visitadas unas cuantas habitaciones di con ella.

Amanda estaba de pie al lado de una cama de matrimonio, en el interior de esta, se hallaba un anciano dormido, el cual con la posición, miraba hacia el techo, la habitación estaba en penumbra, la única luz que había era de un flexo que tenía este dormitorio. Mi amiga Amanda, era castaña, el pelo le llegaba por los hombros, su estatura estaría alrededor de 1,70 cms, pesaría alrededor de unos 60 kilos, ella tenía unos senos muy hermosos y grandes, una boca lujuriosa, muy carnosa, un culito respingón, que atraía bastante.

La terraza

Estoy en mi cuarto. Sábado por la mañana. Solo. Enciendo mi ordenador y me conecto a internet. Hace buen día afuera aunque estamos en septiembre. Sigo vestido con mi camiseta de dormir y mi pantalón corto de pijama. Cuando estoy solo no me preocupo por ello.

Sentado frente al PC miro por la ventana. El árbol de afuera no se mueve, todo está tranquilo… Ventanita de confirmación de la conexión en mi pantalla. Miro el correo. Nada importante. Conecto los programas de chat… no hay ningún amigo on-line. Uummm. Me relajo y marco la dirección de mi web de fotos X preferida. Tarda un poquito y me pongo impaciente. Ok, confirmar, sí. Hoy empezaré por la sección de chicas orientales. Realmente me empieza a gustar está sección. Fotos del día. Pincho sobre el thumbanil de una chinita de piel oscura y carita aniñada. Empiezo a sentirme excitado mientras se abre la página.

Mientras se carga, voy por ello: me pongo un poquito de crema hidratante en la mano y regreso. Me aplasto contra el respaldo de la silla. Ya soy un experto y sé manejar el teclado con sólo la mano izquierda. Empiezo a abrir fotos y mi polla pasa de morcillona a realmente dura. Me bajo el pantalón y el calzoncillo y libero mi rabo. Para atrás la piel y extiendo la cremita. Uhm que rico, siento como un poquito de calor sobre el capullo. Uumm.

Cliqueo en las fotos con mi mano ‘limpia’ mientras me masajeo. Wow, que dura se me pone. Salgo de esa página. Pincho sobre otra chinita con cara de pervertida. Las fotos de esta otra página no son tan cándidas. Son escenas de sexo. Me encantan las fotos de asiáticas jovencitas chupándola. Aquí tengo algunas. Me estoy excitando una barbaridad. Tengo que parar el movimiento de mi mano alguna vez. Respiro. Sigo.

Ahora voy a la sección de maduritas. Esta es la que más me gusta. Me correré con fotos de alguna de ellas. Elijo una mujer muy guapa de unos 45. Pincho y espero que se abra su página. Como la página contenga escenas de felación terminaré seguro. Vaya, no ha habido suerte, pero la mujer está buenísima me sigo pajeando.

De vuelta a casa

La carretera se hacía larga y no pude por menos que recordar la agitada mañana. Todo había empezado esa mañana en la habitación de la casa de nuestros amigos Joan y Juani. Yo desperté muy caliente tras una noche de intensos sueños sensuales y abracé a Sandy por su espalda, sintiendo su piel en mi pecho, y agarrándome fuerte de sus tetas para acercarla a mí.

Estaba empalmadísimo y el sueño erótico de última hora de la mañana no había hecho más que empeorar la situación. Sandy tenía puesta una camiseta y unas bragas de color blanco, yo vestía sólo bóxer azul marino. Ella comenzó a desperezarse y al sentirme, echó atrás su mano, me cogió la polla y comenzó a masturbarme muy lentamente, separaba muy despacio la piel de mi glande mientras ronroneaba juguetona. Mi polla rozaba la piel de su culo y mientras yo le decía guarrerías susurradas, del tipo:

- Tengo ganas de follarte por todos tus agujeros.- Quiero que seas muy puta.

Cuando intenté bajar la mano de las tetas a sus bragas, saltó juguetona de la cama y me dijo:

-No te vayas a mover de ahí, que en un momento estoy contigo.

Cuñada voyeur

El siguiente relato ocurrió una noche de septiembre de hace tres años, mi novia por aquellos entonces, Ana, tenía un hermano, Jorge, y este una novia, Rocío, los cuatro solíamos salir e ir a todos lados juntos. Por esa fecha, decidimos alquilar dos pisos en la playa, en El Portil, era el final de la época estival y nos resultó más económico. Cogimos dos apartamentos juntos, pared con pared, nuestras terrazas estaban unidas. Yo estaba de vacaciones ese mes, mi novia y su hermano trabajaban en la empresa familiar, e iban y venían a Huelva, Rocío no trabajaba, era estudiante.

Un viernes, mi novia me llamó para decirme que iban a llegar tarde, ella y su hermano, pues por razones de trabajo tenían que ir a Sevilla, y que después ya cenarían allí, que pensaba que en el El Portil estaría sobre las dos de la madrugada. Cuando colgué era la once de la noche, fui a casa de Rocío y cenamos juntos, viendo la televisión, hasta que a las doce y media me fui a mi apartamento. Así me dispuse a esperar a Ana, no sabía que hacer, estaba aburrido, en la televisión no había nada.

Mientras esperaba a que llegara la hora, me asomé a la terraza. Observé un rato el cielo, la plaza de la calle, y finalmente la terraza de Rocío a ver si estaba y conversábamos un poco, pero no había nadie allí, me asomé al muro a ver si la veía y pude ver aparte de su terraza, parte del salón, se observaba luz en el salón, pero no había nadie, así que cogí el teléfono inalámbrico y llamé por teléfono, sonaba cerca, pensé que el teléfono lo tenía en la terraza y volví a mirar, el inalámbrico estaba, pero ella no lo cogía, hasta que mi posible futura cuñada salió en ese momento, me quedé sorprendido, llevaba una camiseta de tirantes blanca que no llegaba a cubrir las braguitas también blanca, estaba muy bien, con su pelo castaño recogido, su cara no muy guapa pero si morbosa, su medianos pechos marcados en la camiseta, con su esbelta figura, con su mediana estatura, y su culito respingón dentro de sus braguitas.

Espie a mis padres follando

Voy a relatar sucesos acaecidos durante cierta etapa de mi vida. Se trata de mi juventud, de la época de la adolescencia. Vivía con mis padres y era hijo único.

El negocio familiar era un restaurante de carretera que empezaba a tener cierta dificultad para funcionar pues cada vez se detenían menos pasajeros a comer.

Vigilada por la cámara

Hola, mi nombre es Sergio y lo que les narrare ocurrió hace dos semanas. Les comento que trabajo como personal de seguridad en una importante empresa automovilística Argentina. Como la empresa es muy importante contaba con un gran sistema de seguridad, guardias, cámaras en casi todas las oficinas, etc, etc.

Agujeros a los baños

La historia que os narro acaeció hace unos años, estaba un día en la Universidad, en el campus de Huelva, en una clase de Derecho Constitucional, llevábamos en el auditorio más de tres horas y la clase se hacía eterna, por lo que decidí salir a tomarme una cerveza, llegué a la cafetería y me la tomé, tras esto me entraron unas ganas tremendas de querer orinar, así que me dirigí al servicio de homb

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