Dominación

Experiencias de porno duro, relatos de dominación.

La apuesta

Fue una apuesta estúpida, hay que reconocerlo. Mi novia y yo llevábamos saliendo algo más de un año. A menudo practicábamos pequeños “juegos sexuales” en los que generalmente yo llevaba la voz cantante y ella tenía un papel más “sumiso”: la vestía provocativamente, la ataba… vamos, tampoco nada del otro mundo.

Aquella noche habíamos salido a cenar y habíamos tomado un par de copas. No sé muy bien cómo, nos encontramos discutiendo: yo le decía que no era lo suficientemente atrevida, que no tenía la suficiente malicia, para llevar la iniciativa en nuestros “juegos”. Y entonces fue cuando hicimos la estúpida apuesta. Ella se picó, y me apostó que si era capaz de idear una situación y sorprenderme lo suficiente entonces yo sería su esclavo durante un año. Y además yo sería el único juez de si lo había conseguido o no. Entre risas le dije que de acuerdo y no me volví a acordar del tema.

Al cabo de un par de semanas le llamé para hacer planes para el fin de semana, y me dijo que ese fin de semana iba a ser la apuesta que habíamos hecho. Yo, un poco cortado -ya ni me acordaba-, le dije que de acuerdo, y quedamos el viernes a las 7 en su casa. Llegué puntual. Ella estaba vestida con unos pantalones de chándal y una camiseta vieja de andar por casa. Me llevó a su cuarto y me dijo que me desnudara y me tumbara boca arriba en la cama. Se acercó, me cogió la mano izquierda y llevándosela hacia una punta de la cama la ¡esposó!; después repitió lo mismo con la mano derecha, y después me esposó de igual modo los dos pies. Yo no sabía de dónde habían salido esas esposas, nunca las habíamos utilizado. Me miró y preguntó: “¿sorprendido?, pues te esperan muchas otras sorpresas”, entonces se giró y se marchó de la habitación. No me podía levantar; estaba completamente esposado y sólo podía mover un poco la cadera. Esperé mucho tiempo, no sé cuánto, pero estaba totalmente excitado.

Mariposas en el estómago

Las mariposas en mi estómago no paraban de revolotear. Hoy era el día. Después de varios meses de entrega, de doma, de deseo, de pasión, de largas conversaciones tan excitantes como tiernas, de tantas órdenes obedecidas, tantas desobedecidas, tantos castigos aplicados y aceptados con humildad, a través del teléfono, de Internet…, hoy por fin, iba a encontrarme con mi Amo.

Tocaba nerviosa el collar que él me impuso como señal de sumisión, de propiedad, mientras elegía la ropa que me pondría para recibirle. Quería estar preciosa, apetecible y accesible para mi Amo…Me decidí por una falda, no demasiado corta y una blusa…no llevaba ropa interior, ni tanga ni sujetador. Mi sexo estaba completamente rasurado y mis pezones duros y preparados para recibirle. La primera vez que hablamos él me pidió que lo recibiera así. Hace ya bastante tiempo, pero las palabras de mi Amo, sus peticiones, sus órdenes, se me graban a fuego…

En la sala del aeropuerto mis nervios eran cada vez mayores…¿como debía actuar? Debería abrazarle y besarle…o bien era más propio de una sumisa esperar la señal de su Amo…por otro lado a él le gusta que me comporte como una puta a veces…como su puta. Esos pensamientos hacían que mi sexo se mojara, desde que me hizo suya, el solo recuerdo de mi Amo, de su nombre, de su voz, de su contundencia, de su dureza, de su ternura, me pone tremendamente caliente. Sentirme suya, un objeto de su posesión, a su merced, su perra…es una dulce sensación que me hace desearlo, entregarle mi cuerpo y mi alma…Sumida en esos pensamientos me encontraba cuando lo noté…un dedo recorrió mi espalda…su mano me agarró contundente, por la cintura y me acercó a él…mi culo quedó apoyado en su sexo, que sentí duro…No podía ni moverme, estaba paralizada por los nervios y la excitación…Con la otra mano apartó mi pelo y me dio un suave beso en la nuca. Eso me hizo derretirme, me giré, clavé mis ojos en los suyos y él clavó su lengua en mi boca…fundiéndonos en nuestro primer beso.

Me gusta mucho la dominación

Hola, me llamo Fernanda y les voy a contar una de mis tantas anécdotas. Comenzaré contándoles sobre mí, soy una nena físicamente agradable (eso me dicen), soy alta, delgada, de cabello castaño y quebrado, ojos claros, unas caderas lindas que siempre bamboleo al caminar y unas tetas redonditas que siempre arrancan piropos tanto de hombres como de mujeres,la verdad es que no es por presumir pero soy apetecible, jejeje, en fin, como se darán cuenta soy algo vanidosa, además de fiestera, loca, me encanta ir de compras, pero sobre todo amo el sexo.

Ahora bien, aquí va mi historia (es 100% real por cierto). A mí me gusta mucho la dominación, soy una sumisa declarada, en esa época daba mis primeros pasos en este campo, era dominada y sometida a los caprichos de dos amigas mías, les llamo amigas, pero la verdad es que desde que me comenzaron usar podríamos considerarlas como mis “amas”.

El caso es que un día tuve una sesión con ellas, esa vez me recibieron con muchos insultos y humillaciones, como tenían acostumbrado, pero para variar me dijeron que ese día me iban a llevar de paseo.

Masajistas

Al despertar, la mañana parecía una mañana cualquiera, pero nada más lejos de la realidad. Lo que iba a ocurrir a lo largo del día superaba cualquier pensamiento que pudieran tener en sus mentes. Patricia y Ricardo reposaban el frescor de la mañana abrazados en la cama con sus cuerpos desnudos. El ambiente era totalmente distraído, sus ojos permanecían cerrados, atentos a las caricias que se intercambiaban por todo el cuerpo.

A pesar de la tranquilidad que se respiraba en esos momentos, hacía varias semanas que no paraban de discutir entre ellos, el sexo casi había desaparecido y sentían que ya no era tan plácido como lo había sido siempre. Necesitaban relajarse, pero con la ayuda de más personas, por lo que esperaban de un momento a otro la llamada al timbre de dos masajistas que siempre se anunciaban en el periódico y con los que habían contactado previamente.

Lo único que sabían de aquellos masajistas es que eran marido y mujer, y que aseguraban tener un método infalible que llevaban practicando años con parejas que tenían problemas en sus relaciones sexuales, incluso afirmaban que no cobrarían nada de dinero si la pareja no quedaba satisfecha, reduciendo sus ganancias al donativo que quisieran entregarle por sus servicios.

Mi sueño fantasía

Jamás pensé que me podría a llegar a ocurrir algo semejante, pero sin duda, repetiría todos mis pasos de nuevo, si tuviera la ocasión de regresar atrás en el tiempo.

La Diosa Laura

Me gustaría escribirles sobre un sueño que tuve hace unos días, no os voy a decir sobre qué tratará. Sólo os digo que no os vais a arrepentir de leer éstas líneas.

Cristina

Esa noche no esperaba verla y desde luego no en aquel bar. Yo estaba con una chica que había conocido hace pocos días y era la primera vez que salíamos los dos solos. Después de pedir unas copas ella se excusó y fue al servicio y yo me dediqué a observar la fauna del bar. Entonces la vi.

Secretaria castigada por infiel

Son las once menos cinco, como casi todas las mañanas D. Adolfo asoma su asquerosa cara por la puerta y dice:

- Mónica quiero un café y rápido.

Acto seguido se vuelve a meter en su despacho. Las miradas furtivas, las risitas y los comentarios de mis compañeros, me hacen ponerme roja pese a que ya debería estar acostumbrada.

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