Las mariposas en mi estómago no paraban de revolotear. Hoy era el día. Después de varios meses de entrega, de doma, de deseo, de pasión, de largas conversaciones tan excitantes como tiernas, de tantas órdenes obedecidas, tantas desobedecidas, tantos castigos aplicados y aceptados con humildad, a través del teléfono, de Internet…, hoy por fin, iba a encontrarme con mi Amo.
Tocaba nerviosa el collar que él me impuso como señal de sumisión, de propiedad, mientras elegía la ropa que me pondría para recibirle. Quería estar preciosa, apetecible y accesible para mi Amo…Me decidí por una falda, no demasiado corta y una blusa…no llevaba ropa interior, ni tanga ni sujetador. Mi sexo estaba completamente rasurado y mis pezones duros y preparados para recibirle. La primera vez que hablamos él me pidió que lo recibiera así. Hace ya bastante tiempo, pero las palabras de mi Amo, sus peticiones, sus órdenes, se me graban a fuego…
En la sala del aeropuerto mis nervios eran cada vez mayores…¿como debía actuar? Debería abrazarle y besarle…o bien era más propio de una sumisa esperar la señal de su Amo…por otro lado a él le gusta que me comporte como una puta a veces…como su puta. Esos pensamientos hacían que mi sexo se mojara, desde que me hizo suya, el solo recuerdo de mi Amo, de su nombre, de su voz, de su contundencia, de su dureza, de su ternura, me pone tremendamente caliente. Sentirme suya, un objeto de su posesión, a su merced, su perra…es una dulce sensación que me hace desearlo, entregarle mi cuerpo y mi alma…Sumida en esos pensamientos me encontraba cuando lo noté…un dedo recorrió mi espalda…su mano me agarró contundente, por la cintura y me acercó a él…mi culo quedó apoyado en su sexo, que sentí duro…No podía ni moverme, estaba paralizada por los nervios y la excitación…Con la otra mano apartó mi pelo y me dio un suave beso en la nuca. Eso me hizo derretirme, me giré, clavé mis ojos en los suyos y él clavó su lengua en mi boca…fundiéndonos en nuestro primer beso.