Follada por dos policías

Me presento, mi nombre es Camilo, tengo 21 años, soy bisexual, muy morbosa y pervertida, me encanta vestirme de zorrita, perrita o putita, ropa de nenita muy insinuante. Soy principalmente pasiva, mi nombre de perrita es Dana, mido 1.69, buen cuerpo, pues voy 3 veces por semana al gym, buenas piernas y un culito redondo, paradito y apretadito, tez trigueña, cabello negro hasta los hombros, ojos miel.

Ahora si la historia, quedé con un chico que conocí por el Chat de ir a un café gay en mi natal Bogotá, así que aunque sólo fuésemos por un café, me preparé por si algo. Me depilé, me puse una tanga de hilo rosada, me puse unas medias de malla negras hasta medio muslo, ademas llevaba un bra tambien negro, para ocultar esto llevaba medias y zapatos de hombre, al igual que un jean y una chaqueta. En mi maleta llevaba unos sexys tacones negros transparente de aguja y plataforma de 15 cm de alto, al igual que una faldita negra que me daba hasta medio muslo, una blusita ombliguera de mangas largas color azul cielo, y por supuesto maquillaje de perrita caliente.

Todo iba bien, salí de mi casa y tomé mi transporte, al llegar me encontré con el chico del Chat, tomamos asiento quedando muy juntos en el sillón, disimuladamente le mostré lo que llevaba puesto y eso lo calentó, por ser un sitio gay había muchos hombres abrazados y besándose, en un momento Miguel (que era su nombre) me besó y con mucha cautela deslizó su mano derecha hacia mi culito, metió su mano en mi tanga y uno de sus dedos entró sin pedir permiso, mientras tanto mi mano izquierda acariciaba su verga excitada por encima del pantalón, Miguel me propuso ir al baño, y como los dos ya estábamos muy calientes entonces lo hicimos, al llegar entramos los dos a un cubículo y yo me senté en el retrete, con él de pie al frente mío, bajé su cierre, bajé sus pantalones y su bóxer.

En ese momento apareció su verga de 17 cm., no muy grande, pero con un gruesa cabeza, la cogí con mis manos y con mi lengua recorrí todo su falo, huuuuummm que rica estaba, luego con mis labios succioné por un par de minutos hasta que se vino en mi boca, líquido que yo no desperdicié y tomé hasta la última gota.

Luego de eso quedamos de vernos para follar, pues se tuvo que ir y me dejó caliente como una llama encendida, pero al despedirnos y yo salir con mis cosas a mi transporte, una patrulla de policía me detuvo y dos policías (muy lindos por cierto) me pidieron papeles que entregué de inmediato y adicional me dijeron que abriera la maleta, a lo cual me negué obviamente, entonces me retuvieron a la fuerza y mientras uno me tomó de las manos y me puso de cara a la patrulla, el otro tomó mi bolso y lo abrió dejando a la vista todo su contenido.

En ese momento me dijeron que me estaba arriesgando mucho, así que me pusieron mis manos en mi espalda con unas esposas y me entraron con fuerza a la patrulla. Uno de ellos se fue en la parte trasera conmigo, tomó mi bolso y lo vació frente a mí, además me dijo que debía sacar de mi interior a la puta dueña de esa ropa, cuando asentí con la cabeza, me soltó las manos.

Mientras yo hacía caso, nos dirigimos a las afueras en una zona nada concurrida, al bajar, pude verlos claramente, Fernando (quien iba conduciendo) era un hombre de unos 40 años, co buen cuerpo media, 1,75 cm., piel blanca, brazos fuertes y velludo, con una verga de unos 20 cm muy gruesa, Alex por su lado era un poco más alto 1,78cm, moreno, excelente cuerpo atlético, depilado, con una verga de unos 24 cm., no tan gruesa como la de Fernando pero si con una cabeza prodigiosa, gigante.

Ya vestida y maquillada me agacharon, se desnudaron quedando solo con sus botas y a la fuerza me llevaron mi cabeza para que mamara sus ya crecidas vergas, primero tomé la de Fernando y al igual que horas antes había hecho con Miguel, tomé su tronco y suavemente pase mi lengua por todo el tronco de su verga para terminar succionando su cabeza y sus huevos, el tratamiento fue tan bueno que antes de que acabara, me tomó de mi cabello fuertemente y me puso en la hermosa verga de Alex al cual me dediqué mucho más a su majestuosa cabeza, era deliciosa, mientras yo seguía en mi labor…

Los oí hablar sobre lo bien que se sentía y decidieron que se correrían en cara y en mi boca, yo gustosa accedí, y así fue que Fernando tras un poco más de atención por mi parte soltó cuatro chorros de caliente semen en mi boca y un último en mi cara, a los pocos segundos tras una última pasada de mi lengua por su cabecita, Alex soltó más de 6 chorros de caliente esperma en mi cara, con sus vergas me ayudaron a que todo su semen quedara en mi insaciable boquita.

Luego Alex me levantó, me tomó fuertemente de la cara, me besó y me dio la vuelta apoyándome en la patrulla, abrió con mucho cariño mis piernas un poco, levantó mi faldita, tocó mis nalgas sobándolas suavemente, con uno de sus dedos corrió mi tanguita hacia un lado, y sin ningún aviso empujó fuertemente metiéndome de un solo golpe más de la mitad de su verga, produciéndome un dolor inmenso y un grito por mi parte, un dolor agudo recorrió mi cuerpo, se quedó un momento quieto, mientras pasaba sus brazos hacia delante de mí y tomaba mis hombros, empezando el mete y saca, que me producía una sensación entre dolor y placer que me fascinaba.

Al pasar un rato de su cogida, me tomó fuertemente del cabello y llevó mi cara hacia la verga de Fernando su compañero y de esta forma me follaron varias veces, cambiando de posición, hasta acabar de nuevo en mi boca. Me dejaron en 4 en el suelo y siguieron follándome con más fuerza pero no tan rápido, y empezaron a tomar mucha agua, en cantidades exageradas. Lugo de un rato Fernando me metió toda su verga hasta el fondo y Alex tomó mi boca y me obligó a abrirla, Alex expulsó un caliente chorro de orín en mi boca y garganta, y me decía que debía beberlo, esa sensación de sentirlo en mi boca y mi cara fue exquisita e increíble, por otro lado casi al mismo tiempo en el que Alex expulsó el fuerte chorro, Fernando me tomó con más fuerza y soltó un chorro de orín en el interior de mi culo produciéndome de nuevo un dolor en mi interior, al intentar soltarme me tomaron con fuerza, pero después de un momento el dolor acabó y la sensación de tener ese río fluyendo por mi culito me hizo acabar.

Al terminar aquella sesión, ambos me ayudaron a limpiarme un poco, me ayudaron a cambiarme de ropa, obligandome a tener la tanga y las medias, luego me llevaron a casa y antes de dejarme bajar tuve que mamárselas.