El laberinto del sexo
Su relación es de bdsm suave y erótico rozando el vainilla, espero que os guste. Su físico no es importante ya que en el bdsm cuentan más las sensaciones y situaciones ,una sumisa es un tesoro ya tenga 40 o 20 años, pero si quieren hacerse una idea, él es un amo de 30 años, apuesto, bello pero fuerte, y ella es una muchacha en último año de carrera, por ejemplo.
Comienza…Uno de mis primero relatos más sensual que sexual…
En algún lugar de Valencia.
-Querida gatita ¿sabes a donde te he traído vendada?
El amo le quita la venda, y la besa.
- Estamos en el campo Amo, hay muchos setos, respondió rápidamente ella, aun estando algo confusa por la situación. -Error, estamos en una de tus fantasías, estamos en un laberinto verde, lleno de setos, en el cual hay cuatro salidas, y tú y yo nos encontramos listos para una sesión, ya que hoy es un día especial ¿Verdad? La cuestión es que dentro de 60 minutos esto tendrá que acabar, y ya que estamos en un jardín de la ciudad de Valencia, te propongo un juego de sexo público, esto es todo lo que puedo decir, dime, ¿quieres o no quieres jugar? -Amo, no se….Esto es…-Susana, te doy mi palabra de amo que no pasara nada mientras sigas las normas, además fuiste tú la que me pidió hacer sexo público, dijiste que era excitante.-Pero y si viene gente y… – Tienes tiempo de sobra, la cuestión es, ¿confías en mi o no? -Si Amo, lo haré. (¿Ella se somete voluntariamente? o, ¿es el morbo lo que la obliga?) -Bueno pues, desnúdate ahora.
Susana empezó a quitarse la ropa, pese a ser las 10 de la mañana en verano, la brisa fresquita de la noche, le ponía duros los pezones y la piel de gallina.
-Ven aquí, preciosa.
Susana se acercó, él la calmó acariciándole a lo largo de la espalda, mientras la acercó a un seto, le cogió suavemente las manos y se las encadenó por encima de la cabeza.
-Bien ahora que estás encadenada a la fantasía te diré las normas, primero no huyas del laberinto ya que tu ropa estará doblada en el centro del laberinto, y tienes 60 min. para llegar, cuando lo hagas,… bueno eso ya lo veremos, ahora lo que importa es que no puedo resistirme a la idea de acariciar a mi gatita ahora que está tan provocativamente encadenada.
Él la besó apasionadamente, ella le respondía, sus pezones erectos rozaban con la suave camisa del amo, él la siguió a acariciando suavemente y le puso una mordaza de bola que le impidió hablar, pero no respirar, las caricias del amo iban subiendo en intensidad y bajando desde los pechos, pasando por el ombligo de ella, omitiendo su sexo y acabando en sus piernas, él la iba besando por todo el cuerpo, le dio la vuelta mientras le daba besitos en las piernas, mordisqueaba y besaba su hermoso culo, para acabar subiendo por la espalda lamiendo todo lo largo de la columna vertical hasta llegar al cuello que ahora besaba y soplaba, ella se estremecía, movía sus piernas y su sexo chorreaba, lo deseaba, estaba totalmente indefensa en medio de un laberinto con un hombre que la deseaba más que a nada y ella solo pensaba en hacerle el amor cuanto antes, contoneando sus caderas, buscando la fricción que levanta la pasión, para disfrutar del lujo de la lujuria de un hombre, cuando él le dijo:
-Susana, se que piensas, pero no hay tanta prisa, mejor que disfrutemos y alarguemos este momento y ahora te confieso que tengo la lengua seca de tanto saborear tu cuerpo, así que déjame refrescarme.
Bajó a su sexo y empezó a lamerlo muy despacio, ella suspiró a través de la mordaza, e intentaba acercarle su conejo al Amo, pero estaba atada, no podía llegar, él lo sabía y solo lamía superficialmente el clítoris, ella lo miraba suplicante y él se levantó, la miró a los ojos y la besó, uniendo sus lenguas.
-Se que estás caliente cariño, pero aguanta un poco más, ahora nos divertiremos, pero si ves que no puedes más con este calor veraniego solo dímelo. -Mmmm. -No entiendo lo que dices, bueno déjame acabar de saciarme ya que aun tengo sed además tenemos que darnos prisa ya que el tiempo corre, ahhh! se me olvidaba, espera un segundo, voy a por una silla y unas cosas y ahora vuelvo, por cierto hermosa gatita, no te escapes o me pondré muy triste, dijo esto mientras se reía sonoramente.
Él se fue, volvió a los cinco minutos con una silla y unos botes de pintura, ella pasó todo el tiempo buscándolo, asustada por que alguien la viera, temblaba pero su sexo no la correspondía, este no hacia más que rebosar excitación líquida.
-Bien como veo que pese a proponer lo de sexo público te asusta bastante, he decidido darte dos opciones, puedes ir desnuda por el laberinto ahora o puedo pintarte con pintura especial todo el cuerpo, así si alguien te ve no te vera desnuda, claro que la cuestión es que pintarte todo el cuerpo llevará su tiempo, te quito la mordaza y me lo dices que eliges. -Amo, vamos hacerlo aquí y ahora, estoy muy caliente, vamos déjame calmarte esa erección.-Te he dicho que elijas, puede que vengan la gente antes de lo previsto.
Ella miró de un lado al otro, y eligió la pintura, él sonrió, la amordazó y se sentó en la silla, cogió el primer pincel y lo pasó por el cuerpo de ella, pensando como iba a pintarla, ella estaba mirándole una y otra vez, pero él no parecía decidirse por empezar, dejó el pincel en el bote, puso papel en el suelo y cogió un huevo vibrador, se lo pasó por los pezones a ella, bajó por su vientre zigzagueando para luego acariciar su clítoris, lo metió dentro de su vagina y le dijo que hiciera fuerza para que no se cayera, cogiendo el tanga lo pasó por las piernas de ella y lo subió, consiguiendo así evitar que el vibrador salga.
-Susana cariño, serías tan amable de guardarme este juguete un rato, no lo quites de donde lo he puesto ya sabes como me molesta no saber donde están mis cosas. -Mmmmmmmmm…-Veo que no dices que no, gracias eres muy amable, creo que por eso me gustas tanto.
Además del tanga él le puso rodilleras, y unos guantes negros, ella no entendía el porqué, pero el amo no se detenía ya que continuación le puso unas esposas de cadena larga en los tobillos, con lo que podía andar a pasos cortos pero no correr, ella ya no podía pensar, tenía la excitación de que alguien la viera, el vibrador estaba a mínima potencia con lo que la mantenía caliente sin poder llegar al orgasmo y sobretodo confiaba en su amo y quería ver donde le llevaría esta morbosa sesión, al fin y al cabo los gatos son curioso.
(Mente de Susana)- Él me empezó a pintar, el pincel me hacía cosquillas, eran unas caricias muy delicadas, mis pechos tan sensibles como son, estaban siendo pintados, al igual que cada parte de mi cuerpo expuesto a la mirada de mi amo, notaba sus manos por todo mi ser pintando, cada pincelaba me vestía cara al público pero me desnudaba ante mi amo, que me miró y pintó cada rincón de mi cuerpo, me estremecía al pensar que él me conocía mejor que nadie, desde mis largas piernas hasta mi cuello, él me hablaba de la suavidad de mi piel, de lo bella que era, esas palabras me hacían estremecer pues eran brutalmente sinceras ya que él si de verdad conocía mi cuerpo, no es lo mismo cuando un obrero te lo grita, el obrero no te ama o te desea de la misma forma, no se cuanto tiempo pasó, solo se que mi amo se recreaba en masajear y sobar cada parte de mi cuerpo haciéndolo muy lentamente, cuando acabó, me dijo que pusiera el culo en pompa, ya sabía lo que iba hacerme, iba a ponerme mi cola de gatita, es un elemento de atrezo acabado en plug con una cadena de bolas de goma que se alojan en mi recto y por la forma exterior realza mi figura y mi rol de animal domestico, al estar en mi ano las bolas acarician y llenan mi recto, yo esperaba que mi amo me penetrara él mismo, quería que se desahogará en mi culo de esa erección que tenia desde hace mucho tiempo y que debía dolerle, pero no lo hizo, solo me metió la cola, Ahhhhggg miauuuauuu, luego me puso la diadema de orejas de gato besándome al acabar, yo notaba que me faltaba algo pero no sabia que era, estaba confusa con todas las sensaciones que mi cuerpo experimenta, tanto por fuera como por dentro.
-Bueno mi caliente gatita, ya estás vestida de pintura, ahora voy a coger estas tijeras y cortaré el tanga, con lo que quedaras desnuda, por cierto no te quites las rodilleras ya que si te caes al andar podrías hacerte un rasguño con las piedrecillas del suelo, ahora te soltaré, y te esperaré en el centro del laberinto, con esas cadenas no podrás correr tras de mi, pero espero que vengas a buscarme, si no llegas antes de tiempo no podrás tomar tu lechecita calentita, me masturbaré y consideraré que me has fallado, por cierto esta pintura se cae con el sudor y ya empieza a hacer calor, espero que me encuentres pronto ya que no me gustaría almorzar solo sin mi dulce gatita, te esperaré Susana hasta que acabe el tiempo. tic-tac.
Él la soltó y la besó, ella intentaba seguirle, pero lo perdió de vista pronto, iba tras él, pero se perdió, no sabia donde estaba lo cierto es que se había desorientado en ese laberinto verde, buscaba y buscaba intentando recordar el camino, pero estaba tan caliente y asustada que no podía recordar por donde iba, la idea de su amo masturbándose, de traicionarle le asustaba, solo podía pensar en él, el único hombre que deseaba ver en ese laberinto, buscaba y buscaba con miedo de encontrar a alguien, creía que ya había pasado por algunos pasillos incluso encontré las salidas del laberinto creí oír ruidos, y me asusté, ya no podía mirar en cada esquina por si había alguien, empecé a correr pero me tropecé y caí, menos mal que llevaba las rodilleras (mi Amo lo sabe todo), seguí buscando pero tener algo introducido en el culo me ponía caliente, el calor de la mañana y el sudor de la búsqueda empezaba a desnudarla en medio de una ciudad verde, sola y desnuda pero con su conejo salvajemente chorreante, estaba tan excitadísima que sus flujos vaginales diluían la pintura de sus piernas, no podía calmarse masturbándose ya que tenía unos guantes con forma de pata de gata que eran de un tejido que arañaba, además no debía masturbarse, debía encontrar a su amo, el tiempo pasó, ella estaba segura que había pasado el tiempo prefijado, ahora encima tenía sed.
Cuando creyó oír la voz de su amo, se quedó quieta, solo su cola se movía por inercia mientras afinaba el oído, no era una voz, eran unos cascabeles, los cascabeles de su collar, eso era lo que le faltaba de su atuendo, su hermoso collar que la unía al hombre que amaba, demostrando su sometimiento y amor, siguió el sonido, sabía que el único hombre que tenía ese collar era su amo, ya no le importaba que pudiera haber alguien más en el laberinto, ella se dirigió al centro, un lugar por el que ya había pasado, eran un muro que describía una curva, corrió alrededor, sabía que cuando diera la vuelta encontraría a su amo sonriente por su éxito, pero por más que corría no encontraba la entrada, debía estar lejos por lo que había corrido, pero el sonido parecía cercano, pensó en atravesar el seto pero al ir desnuda seguro que se hacía daño con las ramas, empezó a oír a un hombre gemir, su amo se masturbaba, iba a fallarle, estaba desnuda ya no quedaba casi nada de pintura, agotada de correr, se iba a dar por vencida se sentó en el suelo a llorar cuando al mirar el suelo vio una apertura a los pies del seto, era como una entrada de mascotas, ella había buscado puertas o zonas sin setos, nunca se le habría ocurrido buscar entradas en el suelo, entonces se dio cuenta para que servían las rodilleras, se puso a cuatro patas, ando gateando a través del agujero, cabía perfectamente un adulto, entonces lo vio sonriente.
-Cariño por fin, ven acércate que te acaricie, te has portado muy bien.
Ella ni se levantó, se acercó gateando, parecía una autentica gata, orejas-diadema, guantes-gato, cola-plug y una mirada felina y lasciva que nadie le podía quitar en estos momentos de felicidad. El iba vestido con una bata blanca de piscina y unos bóxers ajustados, cogió unas uvas y se las metió de una en una dulcemente a ella en la boca, el frescor de estas calmo su sed y él le coloco su collar, su hermoso collar.
-Sabes que hoy es el aniversario de mi gatita preferida, tal día como hoy yo te puse este mismo collar hace un año, ella se olvidó de todo su cansancio en ese instante. -Me tenías preocupado, te he oído pasar por aquí un millón de veces, lo cierto es que esto es un círculo de setos cerrado cuya única entrada es una abertura en el suelo, como ves es bastante íntimo, aquí nadie nos verá, y podemos pasar todo el tiempo que queramos, y como es el centro del laberinto tiene una decoración distinta, esto tiene el suelo de madera como verás, además de esa preciosa fuente, y con eso y algo de fruta para comer…
(Ella le cortó…)
-Miauuuauuu ¿Amo, has tenido esa erección todo el tiempo? acaso no es mi deber como sumisa cuidar de mi amo, veras amo (voz dulce), tengo mucha sed miauuuauuu, la gatita quiere su lechecita, así que con su permiso ya me sirvo yo sola. – Bien, yo pensaba que estarías cansada, para tener un sexto sentido gatuno, te ha costado encontrarme, jajaja ,pero si quieres mimar de tu amo, no seré yo quien te lo impida, pero antes me gustaría un beso o no te quito las esposas.
Ella se le abalanzó y le besó apasionadamente, y él le quitó los guantes, las cadenas y una vez ella liberada él la cogió de la mano, la metió en la fuente, todo los restos de pintura y el sudor se fue, la fuente la refrescaba pero no conseguía calmar su sed de pasión, buscó la polla de su amo y le miró suplicante, él le dijo:
-Gatita ya puedes tomarte tu lechecita, que hay que ver como os gusta esto a los gatos.
Ella sonrió y empezó a lamer el musculado abdomen del amo, acariciándole las piernas, quitándole esa bata y dejando ver lo que ocultaba, oliendo por encima del bóxer su tesoro, describiendo círculos con su nariz y besando y lamiendo, le quitó el bóxer con los dientes, se acurrucaba como una gatita entre sus piernas, rozando sus mejillas con los muslos de su Amo, maullando, mientras su nariz levantaba suavemente sus huevos para comenzar a lamer y chupar la cola del Amo, le encantaba su sabor, las caricias de su amo en la espalda y sus gemidos era lo único que necesitaba ahora, mientras lamía su glande ella recordaba la excitación de correr desnuda por el laberinto, de su amo pintando su cuerpo con pinceles, de la sonrisa de su amo al llegar, y el hecho de no defraudarlo, de ser ella la que él mima con sus caricias, con sus besos, la única que toca sus erecciones y la única que saborea su blanco y puro néctar…
El amo no tardó en correrse, después de todo lo sucedido era normal, ella saboreó su lechecita feliz de liberar al amo se su estrés, que con toda la fruta que su amo había comido estaba dulcecito, su Amo gimió como un león cuando se corrió, sonreía, bueno me sonreía a mi, yo le había hecho feliz, entonces se levantó, su erección se mantuvo incluso después de correrse, yo seguí chupando, lamiendo saboreando, pero él me levantó, comenzó masturbarme con su mano, notaba sus dedos en mi chorreante coño, él me mordisqueaba el cuello y me acariciaba los pechos, los besaba y jugaba con mis pezones, me calentaba la respiración alterada de mi amo sobre mi piel.
Me hizo sentar en el borde de la fuente, con los pies metidos en la refrescante agua, me abrió las piernas, yo no me resistía, lo deseaba, esa pasión de un hombre caliente, que me lamía con furia el coño, como me sobaba los pechos cada vez con más dureza, su erección dedicada a mi alma, levantada hacia el cielo, mostrándose con esas venas guerrilleras que buscan descansar en mi cálida cueva y así calmar esa furia, ese calor, esa pasión.
Mi amo me dio la vuelta y me colocó a cuatro patas dentro de la fuente, teniendo mis manos y rodillas mojadas con la cabeza fuera de la fuente, mirando al cielo soleado y al bosque laberíntico que ocultaba nuestro amor a los ojos del mundo pese a estar al aire libre, mi amo me la metió con fuerza en el coño, moviéndonos creamos olitas en la fuente, el balanceo de mis pechos hacía que mis erectos pezones tocaran las aguas frías, contrastando con el calor de mi corazón desbocado, de mis altos gemidos, olvidando el presente, pasado, futuro y el lugar donde me encontraba, nada me importaba salvo nuestro placer,…
Mi amo estaba desbocado, tanto que se había aguantado y soportado mi llegada había producido en el una pasión incontrolable, unos movimientos de cadera pasionales que hundían toda su virilidad en mi, cuando mis gemidos y los suyos empezaban a sincronizarse, cerca ya del orgasmo que quería darle a mi amo, este quitó mi cola-plug con bolitas de gato de un solo golpe, cada una de las bolitas acariciaron mi recto.
Estaba llena un segundo antes, mi coño y mi ano, y de repente lo sacó de golpe, Agggg, que placer, mi cuerpo se arqueó levantando mi ansioso y vacío culo, bajando mis tetas que se sumergieron en la fría agua, azotándome con la cola de gato con una mano mientras me acariciaba con la otra mi hinchado clítoris, el tiempo se detuvo, ambas almas gritaron unidas, en ese instante sentí todo lo que deseaba como mujer: el frío unido al calor (agua-sol), pasión-amor, dulzura-agresividad, intimidad con compañía, culpabilidad-felicidad, humillación de mi belleza-exaltación de la misma, la belleza de lo natural con lo comodidad de lo urbano, y sobretodo el placer de recibir el orgasmo, y de saber que yo le puedo dar el placer al hombre que más amo, mi Amo.
Después de las convulsiones, de la electrificante gratificación del orgasmo, mi amo y yo nos quedamos en las ya templadas aguas de la fuente, mirando al cielo, abrazados, desnudos, mirando como caían los chorros de agua, cuando le pregunté si podía quedarnos más, que no me importaba si nos veían, él se rió y me dijo:
-De verdad creías que te desnudaría en mitad de una ciudad a mi querida gatita, jajajaja, no Susana, estamos en Valencia, si, pero en el jardín botánico de un amigo mío, lo visita gente pero estos no vendrán hasta mañana, tenemos todo el día para correr desnudos, explorar el laberinto, comer la fruta y dulces, beber champagne y bañarnos, además que se me han ocurrido un par de morbosos juegos más, como has podido dudar, no te dije que lo había pensado todo, la cuenta atrás era para meterte prisa, pero tú eres la que ha llegado a la conclusión de que vendría gente en ese tiempo y la que tenía la fantasía de hacer sexo público, yo solo deseaba estar con mi gatita maullando a mi lado en un lugar hermoso y de paso si puedo verte sonreír de placer disfrutando tu fantasía, mejor que mejor, espero que te haya gustado.
-Amo, miauuuauuu, te amo, tengo más sed, tienes más leche para tu sumisa gatita sedienta, tendré que lamerte las bolas para que produzcas más cantidad, ya sabes que a las gatas nos encanta la leche, jugar con las bolas u ovillos de lana, y nuestra morbosa curiosidad no tiene límites, miauuuauuu.
Fin
Espero que les haya gustado…
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