Relatos Porno

Colección de relatos porno amateur, vivencias calientes de polvos caseros.

Una tarde de estudio

Era verano y hacía un calor increíble. Estaba en casa de un amigo con el que quedaba para estudiar y alguna vez solía hacer el cochino.

Estábamos él, otro amigo y yo en el salón intentando refrescarnos con el aire de un ventilador sin apenas poder concentrarnos por el bochorno estudiando para un examen de septiembre que teníamos los tres y ahí estábamos en su salón en pleno agosto, ellos empezaron a quitarse la ropa para estar más cómodos, el dueño de la casa sobre todo, que se quedo en calzoncillos, el otro simplemente sin camiseta.

Yo me sentí al principio un poco cohibida, pero enseguida me relajé, con uno tenía mucha confianza y el otro me parecía muy simpático así que no era una situación incómoda, me baje los pantalones vaqueros que era lo que más calor me daba y me deje la camiseta, seguimos estudiando sin más importancia.

Al rato noté un escalofrío que me recorría la espalda y los pezones se me pusieron duros. Me di cuenta entonces de que estaba cachonda, me excitaba verlos así y tenía unas ganas terribles de arrancarles la ropa interior y ver sus penes… y me quede embobada mirando el de mi amigo a través del calzoncillo, y él se percató.

La amistad se hizo amor

Mi amigo quedó sorprendido cuando le eché mano a su polla. “¿Pero qué haces?”, fue su exclamación, totalmente sorprendido. Nunca había dudado de mi sexualidad y me tenía como un buen heterosexual por nuestras relaciones con las chicas. “No puedo más, Félix” - le dije, pero me pidió, de todos modos, que quitara mi mano de su polla, me miró airado y se fue.

Quedé totalmente compungido por mi atrevimiento, por la vergüenza que sentía y, por encima de todo, ver perdidas mis posibilidades de poder masajear aquella polla de Félix que, en aquel momento, me tenía obsesionado: imaginarla entre mis manos zumbándola, poder sentirla entre mis nalgas, gozar de su penetración en mis entrañas, gozar de mi ano sintiéndolo como deseada vulva y que mi amigo, mi más querido amigo, me hiciera sentir mujer y gozáramos los dos del lado femenino de mi bisexualidad.

Sin duda me había precipitado. La situación que preveía no había madurado suficientemente. Me sentía desdichado y me quedé recostado sobre un árbol de aquella parte del jardín que solía protegernos de indiscreciones cuando acudíamos a masturbarnos.

Mi primer encuentro perfecto

Hola a todos, me llamo Eloísa y tengo 26 años, soy travesti en la intimidad y aunque llevo una vida de los más normal con pareja hetero y un buen trabajo, tengo un vicio infinito por transformarme en una putona. Todo empezó cuando me compré mis primeros zapatos de tacón, eran rojos, de charol con unos tacones de unos 12 cms. y a juego con un corset, liguero, medias y tanga rojos. Buff cada vez que veo las fotos que me hice estando de rodillas metiéndome un vibrador.

Sentirme de rodillas, con el culo lleno, agarrado a los tacones, buff…Pero nunca he tenido un encuentro real con nadie y tengo muchas ganas de realizar mi sueño de ser la putita de alguien que desee una travesti como yo. A continuación os voy a contar lo que sería para mí un primer encuentro perfecto, y así si alguno estáis dispuesto a hacerlo, estaré muy agradecida.

Cuando escuché sonar el móvil mi corazón dio un vuelco tremendo y fui corriendo a coger, en efecto era él, era Carlos y ya estaba aquí. Habíamos quedado, en la cafetería del hotel para vernos y empezar una tarde maravillosa. Yo anteriormente había reservado una habitación para después de habernos presentado y haber roto el hielo, pasar a la acción. Y así fue, tomamos algo y hablamos de conversaciones totalmente intrascendentes pero que ayudaron a aliviar esa tensión inicial. Cuando me terminé la coca cola, le dije a Carlos:

-Subo a la habitación para prepararme, cuando te haga una perdida subes, que tendrás una puta caliente esperándote.

Me di una ducha y aceite corporal, después me puse un enema para evitar situaciones desagradables, mientras me ponía las medias me empezaba a entrar una excitación total, después me puse un corset rojo con liguero y tanga a juego. Me miraba al espejo y me veía súper bonita, después me coloqué mis leggins de vinilo rojo y mis sandalias de taconazo, estaba riquísima, solo faltaban dos detalles, mi peluca y maquillaje, todo mi cuerpo estaba perfectamente depilado y una vez maquillada y con la peluca puesta me miré de nuevo al espejo.

Mi vecino me dejó a su mujer

He de reconocer que me siempre me había excitado la idea de formar un trío, con dos mujeres o una pareja hombre / mujer (mis gustos son heterosexuales, pero no me importaba la idea de que fuéramos dos hombres para una misma mujer).

Mariposas en el estómago

Las mariposas en mi estómago no paraban de revolotear. Hoy era el día. Después de varios meses de entrega, de doma, de deseo, de pasión, de largas conversaciones tan excitantes como tiernas, de tantas órdenes obedecidas, tantas desobedecidas, tantos castigos aplicados y aceptados con humildad, a través del teléfono, de Internet…, hoy por fin, iba a encontrarme con mi Amo.

Tocaba nerviosa el collar que él me impuso como señal de sumisión, de propiedad, mientras elegía la ropa que me pondría para recibirle. Quería estar preciosa, apetecible y accesible para mi Amo…Me decidí por una falda, no demasiado corta y una blusa…no llevaba ropa interior, ni tanga ni sujetador. Mi sexo estaba completamente rasurado y mis pezones duros y preparados para recibirle. La primera vez que hablamos él me pidió que lo recibiera así. Hace ya bastante tiempo, pero las palabras de mi Amo, sus peticiones, sus órdenes, se me graban a fuego…

En la sala del aeropuerto mis nervios eran cada vez mayores…¿como debía actuar? Debería abrazarle y besarle…o bien era más propio de una sumisa esperar la señal de su Amo…por otro lado a él le gusta que me comporte como una puta a veces…como su puta. Esos pensamientos hacían que mi sexo se mojara, desde que me hizo suya, el solo recuerdo de mi Amo, de su nombre, de su voz, de su contundencia, de su dureza, de su ternura, me pone tremendamente caliente. Sentirme suya, un objeto de su posesión, a su merced, su perra…es una dulce sensación que me hace desearlo, entregarle mi cuerpo y mi alma…Sumida en esos pensamientos me encontraba cuando lo noté…un dedo recorrió mi espalda…su mano me agarró contundente, por la cintura y me acercó a él…mi culo quedó apoyado en su sexo, que sentí duro…No podía ni moverme, estaba paralizada por los nervios y la excitación…Con la otra mano apartó mi pelo y me dio un suave beso en la nuca. Eso me hizo derretirme, me giré, clavé mis ojos en los suyos y él clavó su lengua en mi boca…fundiéndonos en nuestro primer beso.

Sesión de sexo en familia

Esta historia sucedió cuando mi hermana Rosa empezó a decir que quería independizarse económicamente de mis padres, por lo que se buscó un trabajo en una discoteca de camarera y gogó, el cual estaba excelentemente pagado, ella tendría sobre dieciocho años, mediría sobre 1,70, tenía unos senos hermosos, un cuerpo delicioso, y alguna experiencia sexual. Yo solía ir mucho por allí, tenía mucha confianza con las compañeras de trabajo de ella, pues eran todas chicas, e incluso me llevaba bien con el jefe.

Cuando hablábamos, sus compañeras de discoteca avisaban a Rosa de que no era oro todo lo que relucía allí, que se movían muchas cosas que quizás no aguantaría, que el jefe Rafael se había acostado con muchas de las camareras y gogós que habían pasado por su empresa, y con la que no lo había conseguido le había rescindido el contrato. Mi hermana Rosa repetía hasta la saciedad que ella no haría eso, que preferiría perder el trabajo. Un sábado, el jefe se acercó a mi hermana, y le dijo que iba cerca de donde vivíamos, que si queríamos nos acercaba después de cerrar, ella me lo dijo, y como no teníamos muchas ganas de coger el autobús a las nueve de la mañana que salía, pues aceptamos.

Dieron las ocho y media de la mañana y cerraron puertas, y como siempre empezaron a limpiar, todas las chicas estaban allí limpiando, y el jefe y algunos novios o familiares nos quedamos en la barra tomando la última copa. Estando así, Rafael le dijo a una chica, a Lorena, que se quedara cuando terminaran, para ver unas cosas para la semana pasada, eso me hizo sospechar, porque casualmente era la única chica que no tenía acompañante, ella era morena, un poco más alta que mi hermana, y con un cuerpo también magnifico, como todas las que trabajaban allí.

Llegó el momento en que quedamos dentro de la disco Rafael, Rosa, Lorena y yo, y justo antes de marcharnos de allí, nos colocamos en la barra y nos tomamos un chupito para terminar la noche, ya con esto, todos íbamos bastante contentos. Fuimos al coche y quedamos impresionados ante el BMW espectacular, subimos y cuando arrancó, Rafael nos dijo que si nos tomábamos la última en su casa, para celebrar el ingreso de Rosa en la discoteca, ante las buenas formas, aceptamos, aunque en ese momento los dos pensamos en las cosas que habían contado de él, pero al ir los dos, no sospechábamos mucho.

Relación entre una vieja y un joven

Soy una señora de 60 años y quiero relatar mi comienzo sexual con un joven, 40 años menor que yo, que me ha llevado a experimentar cosas antes insospechadas… Incitada por un amigo les contaré la primera aventura que tuvimos él y yo. Para empezar me presentaré.

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